El lugar del humo

(1979)

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Valoraciones

El lugar del humo (1979) es analizada por la crítica especializada e historiadores del cine latinoamericano como una fascinante rareza cinematográfica y un hito técnico e institucional fundamental: el primer largometraje de ficción en color de la historia del cine uruguayo . Coproducida entre Argentina y Uruguay, esta obra dirigida por la cineasta argentina Eva Landeck (una de las pocas mujeres que lograba filmar en esa compleja época) rompió los moldes genéricos tradicionales gracias a una estructura narrativa sumamente inusual y arriesgada.

El punto que más destaca la crítica profesional es el desconcertante dinamismo de su argumento. La historia comienza siguiendo a una compañía teatral de provincias que viaja en un autobús para presentar una obra. Los analistas señalan que lo que inicia como una farsa costumbrista ligera, casi satírica, va mutando de forma gradual e inquietante hacia un melodrama claustrofóbico y, finalmente, desemboca en un intrigante y seco asunto policial. Landeck utiliza esta mutación para desmontar las máscaras de los personajes, revelando las mezquindades, los secretos oscuros y las tensiones reprimidas del grupo humano, en lo que los críticos consideran una metáfora del enrarecido clima social del Cono Sur a finales de los años 70.

A nivel formal, los expertos en el período de transición técnica otorgan los mayores elogios a la dirección de fotografía a cargo del prestigioso realizador argentino Juan Carlos Desanzo. Al tratarse del debut del cine uruguayo en el largometraje de ficción en color, el desafío técnico era mayúsculo. La crítica destaca que Desanzo evitó el uso de colores chillones o puramente comerciales; en su lugar, diseñó una paleta cromática opaca y una iluminación expresionista llena de sombras y claroscuros. Esta estética visual acentúa de forma magistral el suspenso y la atmósfera asfixiante que se apodera del relato en su tramo final.

El actor uruguayo George Hilton, que había alcanzado una enorme fama internacional en Europa protagonizando Spaghetti Westerns y películas de género Giallo italiano, regresa a su tierra natal para ofrecer una interpretación contenida, madura y misteriosa que funciona como el gran gancho del filme. La crítica profesional alaba el sólido soporte interpretativo de figuras de gran trayectoria en el teatro y cine rioplatense como Enrique Guarnero, Irene Morack y Orlando Urdaneta, quienes logran equilibrar las exigencias de la farsa inicial con el dramatismo psicológico que exige el desenlace.

Conclusión: la crítica define a El lugar del humo como un valioso experimento cinematográfico que desafió las convenciones comerciales de su tiempo. A pesar de que en su momento tuvo una distribución accidentada debido al contexto sociopolítico de la región, los festivales retrospectivos modernos la rescatan como una obra valiente, formalmente impecable y una pieza de visionado obligatorio para comprender la genealogía de la producción audiovisual rioplatense en color.

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