El ojo de la cerradura

(1966)

Conectado a Mirror 1 – SD 549 Mb

Mirror 1 – SD 549 Mb
Mirror 2 – SD 549 Mb


Valoraciones

El ojo de la cerradura (1966), también conocida internacionalmente como The Eavesdropper o El ojo que espía, es valorada por la crítica profesional como un ambicioso, oscuro y claustrofóbico thriller psicológico y político con el que Leopoldo Torre Nilsson diseccionó el fanatismo, la paranoia y el voyerismo de la sociedad contemporánea. Siendo una coproducción entre Argentina y Estados Unidos, la crítica de la época y los historiadores actuales la consideran una pieza bisagra en la filmografía del director, donde el habitual drama psicológico gótico se cruza de lleno con la inestabilidad política de los años 60.

El guion (coescrito por Torre Nilsson junto a su inseparable compañera Beatriz Guido y Mabel Itzcovich) es elogiado por su agudeza metafórica. La trama sigue a Martín (Stathis Giallelis), un joven nacionalista de extrema derecha refugiado en un hotel o pensión de Buenos Aires. Al espiar a sus vecinos (actores de zarzuela e inmigrantes), empieza a convencerse de que traman un atentado contra el presidente, decidiendo denunciarlos a la policía. Los analistas destacan que el acto de mirar a través de «la cerradura» funciona como una genial alegoría del espionaje, la intolerancia y la persecución política. Torre Nilsson retrata la mente del protagonista no como la de un héroe patriota, sino como la de un paranoico alienado, cuyos prejuicios ideológicos distorsionan la realidad por completo, reflejando el clima asfixiante y pre-dictatorial que se respiraba en el país.

El reparto de la película genera comentarios encontrados en la crítica profesional. Stathis Giallelis, el actor griego (que venía de protagonizar la aclamada América, América de Elia Kazan) ofrece una interpretación físicamente tensa y gélida. Mientras algunos críticos de la época alabaron su capacidad para transmitir la desconexión emocional de un fanático, otros señalaron que el doblaje y su expresividad monolítica restaron fluidez al relato. Janet Margolin, la actriz estadounidense interpreta a una joven desorientada que cruza caminos con él, aportando una lograda dosis de fragilidad dramática. La prensa especializada destaca unánimemente el trabajo de las actrices argentinas Nelly Meden (como la amante madura) y una joven Marilina Ross (como la novia abandonada), quienes inyectan la naturalidad y el pulso porteño que la trama necesitaba.

A nivel técnico, los expertos alaban la brillante puesta en escena de Torre Nilsson. Apoyándose en la impecable fotografía en blanco y negro de Alberto Etchebehere, el director convierte el hotel en un laberinto claustrofóbico de sombras, pasillos estrechos y encuadres geométricos asfixiantes. Los críticos coinciden en que los planos picados y el uso de espejos logran que el espectador experimente la misma sensación de encierro y distorsión psicológica que sufre el protagonista en su delirio conspirativo.

Conclusión: la crítica define a El ojo de la cerradura como una obra sumamente interesante, incómoda y conceptualmente valiente, aunque a nivel narrativo a veces peque de un ritmo fragmentado debido a sus exigencias de coproducción internacional. Sigue siendo estudiada en las academias de cine como un lúcido ejercicio de suspenso hitchcockiano aplicado al convulso contexto político latinoamericano.

Choose your Reaction!
Deja un comentario

Tu email no será publicado.

Esta web no utiliza cookies ni aplicaciones de terceros, no recopila ningún dato personal y no contiene publicidad de ningún tipo. Más información: términos del servicio.