Tiempo de revancha
(1981)
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Valoraciones
Tiempo de revancha (1981), escrita y dirigida por Adolfo Aristarain, es catalogada de forma unánime por la crítica profesional como una de las obras cumbre de la historia del cine argentino y una pieza maestra del thriller político y social. Estrenada en las postrimerías de la última dictadura militar en Argentina, la película es celebrada por los analistas como un prodigio de audacia discursiva que utilizó las convenciones del film noir (cine negro) para burlar la estricta censura oficial e interpelar directamente los mecanismos de opresión del poder de su época.
La crítica destaca universalmente la inteligencia del guion de Aristarain, que funciona con la precisión de un mecanismo de relojería. La trama sigue a Pedro Bengoa (Federico Luppi), un ex-sindicalista y experto en explosivos que consigue trabajo en una cantera de la multinacional Tulsaco. Cuando su compañero Bruno Di Toro (Julio De Grazia) muere en una explosión mal planificada que buscaba simular un accidente para chantajear a la empresa, Bengoa decide seguir adelante con el plan en solitario, haciéndose pasar por mudo para exigir una indemnización millonaria. Los analistas subrayan el inmenso valor metafórico de la película: la mudez autoimpuesta del protagonista refleja el silencio forzado de toda una sociedad amordazada por el terror de Estado. La corporación Tulsaco, que no duda en recurrir a las amenazas, la extorsión y los crímenes para no ceder ante un trabajador, opera en el relato como un brillante trasunto del propio régimen militar y sus cómplices civiles.
La prensa especializada coincide en que el largometraje marca el inicio de una de las sintonías creativas más fecundas del cine latinoamericano (que más tarde daría frutos como Últimos días de la víctima o Un lugar en el mundo). La actuación de Federico Luppi es calificada de antológica; los críticos alaban cómo el actor sostiene dramáticamente la mitad de la película desprovisto de su voz, canalizando toda la tensión, la resistencia moral y la dignidad de su personaje únicamente a través de su mirada, sus gestos y una contenida presencia física. Los analistas elogian el altísimo nivel de las interpretaciones secundarias, habitual en el cine de Aristarain.
A nivel formal, los expertos enaltecen la milimetrada dirección de Aristarain. El director consigue que el suspenso y la intriga crezcan minuto a minuto, administrando la información de manera magistral sin recurrir a golpes de efecto facilistas. Los encuadres claustrofóbicos, los diálogos secos, afilados e inteligentes y la excelente ambientación de las locaciones mineras e interiores urbanos dotan al metraje de un realismo sucio y magnético que incrementa notablemente la verosimilitud de la intriga.
Conclusión: la crítica profesional define a Tiempo de revancha como un ejemplo de cine de autor inserto hábilmente en las dinámicas del cine de género. Consiguió un inusual hito: un arrollador éxito de taquilla simultáneo al aplauso unánime de los expertos, quienes la consideran un testimonio histórico valiente y el punto de inflexión donde el cine argentino comenzó a recuperar su voz tras años de oscurantismo cultural.
Info
Título original Tiempo de revancha | Año 1981 | Duración 108 min. | País Argentina | Dirección Adolfo Aristarain | Guión Adolfo Aristarain | Música Emilio Kauderer | Fotografía Horacio Maira | Reparto Federico Luppi, Haydée Padilla, Julio De Grazia, Ulises Dumont, Joffre Soares, Aldo Barbero | Género Thriller, Drama.
SINÓPSIS: El ex-sindicalista Pedro Bengoa, previa «limpieza» de su pasado, consigue trabajo en las minas de la empresa Tulsaco, donde se reencuentra con un antiguo compañero quien, pasado algún tiempo, le propone un plan: simular un accidente y hacerse pasar por mudo para cobrar una indemnización.
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