Campanas del infierno
Sinfonías Tontas 04 (1929)
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Valoraciones
Hell’s Bells (1929), dirigido por Ub Iwerks y musicalizado por Carl W. Stalling, ocupa un lugar sumamente singular y fascinante dentro de la historia de las Silly Symphonies. Al ser estrenado apenas unos meses después del colapso financiero de Wall Street de 1929, los historiadores de la animación lo catalogan como uno de los experimentos estéticos más atrevidos, oscuros e irreverentes jamás producidos por el estudio de Walt Disney.
Historiadores cinematográficos coinciden en que este corto forma un díptico perfecto con La danza del esqueleto (The Skeleton Dance, 1929). Los críticos de portales especializados alaban la desbordante imaginería gótica y grotesca que despliega: estalactitas que gotean música, dragones que escupen fuego para encender antorchas, serpientes que devoran demonios y un monstruoso perro de tres cabezas (Cerbero). Representa una era pre-código donde la factoría Disney se permitía coquetear con el horror sin las ataduras de la corrección política posterior.
La crítica técnica ensalza el trabajo de Ub Iwerks, destacando la asombrosa fluidez de los personajes. Al no estar limitados por leyes físicas, los demonios se estiran, se aplanan y se transforman de manera constante. Un gag especialmente elogiado por su inventiva visual es cuando un demonio utiliza a una serpiente a modo de flauta, alterando su fisonomía al ritmo de las notas musicales.
Los analistas musicales consideran este corto un ejemplo temprano del genio de Stalling. Para evocar el Infierno, el compositor adaptó de forma brillante piezas clásicas occidentales asociadas a lo fúnebre o lo solemne, destacando la inclusión de la Marcha fúnebre de una marioneta de Charles Gounod (célebre décadas después por ser la sintonía de Alfred Hitchcock) y composiciones de Edvard Grieg. La música no solo marca los pasos, sino que dota al Infierno de un ambiente operístico de opereta cómica.
Críticos especializados en narrativa clásica de portales como Dr. Grob’s Animation Review apuntan que, hacia el tramo final, el cortometraje sufre un cambio de tono un tanto abrupto. Lo que comienza como una divertida revista musical en el inframundo se transforma repentinamente en una persecución de alta tensión cuando Satán decide devorar a uno de sus propios siervos. La resolución —donde el pequeño demonio patea a Satán hacia un foso ardiente— se percibe hoy en día como un desenlace un tanto cínico, apresurado y falto de un desarrollo dramático más orgánico.
En análisis retrospectivos contemporáneos se recuerda que el corto cruzó ciertas líneas del humor escatológico y bíblico que no envejecieron bien de cara a la moral de la época. Gags como el de una criatura deforme ordeñando a una vaca-demonio para obtener leche hirviendo, o la propia representación satírica del Diablo, hicieron que el cortometraje sufriera cortes de metraje y censura directa en múltiples salas de cine de la época, limitando su distribución inicial.
Info
Título original Walt Disney’s Silly Symphony: Hell’s Bells | Año 1929 | Duración 6 min. | País Estados Unidos | Dirección Ub Iwerks | Guion Ub Iwerks | Música Carl W. Stalling | Género Animación. Comedia. Terror. Fantástico. Musical.
SINÓPSIS: Los demonios del infierno tocan música para su señor, Satán, que castiga a quien no le hace caso convirtiéndole en comida para su cerbero.
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