Blancanieves

(2012)

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Valoraciones

Blancanieves (2012), dirigida por Pablo Berger, es una de las propuestas más valientes, insólitas y artísticamente arrebatadoras del cine español del siglo XXI. Rodada en un deslumbrante blanco y negro y concebida como una película enteramente muda, la cinta arrasó en los Premios Goya con 10 galardones. Berger logró la proeza de transformar el archiconocido cuento de los hermanos Grimm en una tragedia gótica folclórica, fusionando el expresionismo cinematográfico europeo con la iconografía taurina de la España de los años veinte.

La crítica profesional alabó unánimemente el largometraje, destacando que no se trata de un simple ejercicio de nostalgia hacia los orígenes del cine, sino de una obra moderna y autoconsciente. La fotografía de Kiko de la Rica es soberbia. El uso de las luces y sombras bebe directamente del cine mudo de maestros como Fritz Lang o Erich von Stroheim. Los encuadres milimétricos y la fuerza expresiva de las texturas crean una atmósfera onírica y asfixiante a partes iguales.

Al prescindir de los diálogos, la banda sonora compuesta por Alfonso de Vilallonga se erige como el verdadero motor narrativo. La música, de raíz flamenca y sinfónica, insufla pulso, emoción y una tensión dramática arrolladora que guía al espectador sin necesidad de palabras.

Aunque Macarena García ofrece una interpretación luminosa y llena de sensibilidad como Carmen (Blancanieves), es Maribel Verdú quien se adueña de la función. Su encarnación de Encarna —la cruel, vanidosa y sádica enfermera reconvertida en madrastra— es antológica. Verdú abraza la villanía pura a través de miradas gélidas y una teatralidad hipnótica.

Sustituir el bosque encantado por los ruedos de Sevilla y a los clásicos mineros por una entrañable y pícara troupe de «enanos toreros» ambulantes es un giro de guion brillante. Consigue dotar a la historia de un arraigo cultural profundo, despojando al cuento de toda cursilería.

El estreno de la película coincidió de forma muy cercana en el tiempo con el fenómeno oscarizado de The Artist (2011). Aunque el proyecto de Berger llevaba casi una década gestándose, parte de la crítica internacional restó erróneamente puntos de originalidad a la cinta por el hándicap comparativo de compartir formato silente.

Para ciertos sectores del público y de la crítica, el tramo intermedio en el que Blancanieves convive y viaja con los toreros cómicos experimenta una ligera bajada de ritmo tras el potente e impactante arranque dramático de la niñez de la protagonista.

Conclusión: la Blancanieves de Pablo Berger es una obra cumbre del cine español contemporáneo y una auténtica carta de amor al poder de la imagen pura. Al eliminar la palabra hablada, Berger no limita la película, sino que la libera, demostrando que la emoción cinematográfica más visceral reside en los rostros de sus actores y en la potencia del montaje. Su desenlace, lejos de los finales complacientes de Hollywood o de la factoría Disney, abraza un tono de melodrama gótico sombrío e inolvidable. Nos recuerda que la vida real no es un idílico cuento de hadas, dejando en la retina del espectador una de las imágenes de clausura más bellas, trágicas y poéticas que se han filmado en las últimas décadas. Una genialidad formal imprescindible que se disfruta como una experiencia sensorial única.

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