Historias de la televisión

(1965)

Conectado a Mirror 1 – HD 2.30 Gb

Mirror 1 – HD 2.30 Gb
Mirror 2 – HD 2.30 Gb


Valoraciones

Historias de la televisión (1965), dirigida por José Luis Sáenz de Heredia con guion coescrito junto a un equipo que incluyó al humorista tipógrafo Noel Clarasó, es valorada por la crítica profesional como una secuela espiritual irregular pero sociológicamente imprescindible de la mítica Historias de la radio (1955). Estrenada en pleno desarrollismo de los años 60, la película es recordada tanto por su valor de testimonio histórico sobre el asombroso poder de influencia de Televisión Española (TVE) como por ser la cuna del inmortal éxito musical «La chica yeyé».

Estructuralmente, la crítica señala que la película recurre a la probada fórmula de episodios independientes que convergen en su tramo final, todos hilvanados por el deseo de los ciudadanos comunes de salir de la penuria económica o alcanzar la fama a través de la pequeña pantalla. El primer relato (La picaresca urbana): Sigue a un modesto empleado de zoológico que recurre a un rocambolesco engaño para ganar un concurso televisivo. La crítica contemporánea y retrospectiva suele definir este segmento como el más flojo y cercano a la farsa gruesa, rozando el absurdo visual (con José Luis López Vázquez disfrazado de gorila). El segundo relato (El fenómeno yeyé): Narra las peripecias de una joven cantante que busca una oportunidad en el mundo del espectáculo. Este episodio es unánimemente elogiado por la crítica por su frescura y dinamismo rítmico, sirviendo como un certero reflejo de las nuevas aspiraciones juveniles de la España de la época.

Los investigadores del cine español (como los estudios analíticos de la Universidad Complutense de Madrid) subrayan el alto valor documental e institucional de la obra. La filmación coincidió con el traslado de TVE a los modernos estudios de Prado del Rey, por lo que el largometraje funciona, desde el punto de vista formal, como una vitrina propagandística del régimen para exhibir la modernización tecnológica del país. A nivel de dirección, Sáenz de Heredia despliega un oficio puramente industrial y funcional, sin grandes audacias estéticas, pero con una narrativa ágil y eficaz capaz de atrapar al público masivo de la época.

El verdadero sostén del largometraje que aplauden los analistas radica en su descomunal reparto coral, que reunió a los máximos exponentes de la comedia patria. Concha Velasco y Luis Aguilé: Su química en pantalla es el corazón del segundo bloque. La crítica destaca de manera unánime el magnetismo de Velasco. Su arrolladora e inolvidable interpretación de «La chica yeyé» trascendió por completo los márgenes de la película para convertirse en el himno generacional de toda una época. Tony Leblanc y José Luis López Vázquez: Ambos actores de raza defienden sus papeles apelando a sus tics habituales: Leblanc en su eterno y efectivo rol de timador simpático de barrio y López Vázquez aportando su inigualable humor gestual y neurótico para salvar los baches del guion.

Conclusión: la crítica define a Historias de la televisión como un filme que, si bien cinematográficamente se percibe inferior a su predecesora radial, posee un valor sociológico e histórico incalculable. Es recordada como una comedia amable, nostálgica y sumamente entretenida que capturó a la perfección las raíces, las contradicciones y el inconsciente colectivo de los españoles a mediados de los sesenta.

Choose your Reaction!
Deja un comentario

Tu email no será publicado.

Esta web no utiliza cookies ni aplicaciones de terceros, no recopila ningún dato personal y no contiene publicidad de ningún tipo. Más información: términos del servicio.