Arctic Antics
Sinfonías Tontas 10 (1930)
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Valoraciones
Arctic Antics (1930), dirigido por Burt Gillett y de manera no acreditada por Ub Iwerks, es el undécimo cortometraje de la famosa serie Silly Symphonies de Walt Disney. A nivel de crítica profesional e histórica, el corto es considerado un ejemplo representativo del formato original de la serie: una sucesión de gags visuales y coreografías de animales sincronizadas milimétricamente con música clásica y popular.
En el momento de su estreno, la crítica profesional recibió el cortometraje con gran entusiasmo, destacando la madurez técnica del estudio Disney con el cine sonoro. Medios históricos como The Film Daily (septiembre de 1930) lo calificaron como un «espectáculo de animación magnífico… lleno de humor absurdo y encantador». Por su parte, la revista Variety (junio de 1931) elogió la precisión del dibujo y aplaudió que el estudio evitara los trucos repetitivos de otras productoras. Destacaron especialmente el desfile de los pingüinos al ritmo de la marcha «The Wooden Soldier» como una risa asegurada.
Hasta ese momento, los dibujos animados usaban un patrón rígido de «parada y arranque» (stop-and-go): un personaje se movía, se congelaba en una postura y luego hacía otra acción. Ferguson rompió esta regla haciendo que diferentes partes del cuerpo de los peces se movieran a velocidades distintas y fluidas, permitiendo que salieran de una postura de forma gradual. El propio Walt Disney quedó tan impresionado que ordenó a todo su equipo estudiar el método de Ferguson, sentando las bases estéticas de futuros clásicos como Blanca Nieves.
Para los historiadores contemporáneos (como los análisis de portales especializados como Dr. Grob’s Animation Review), Arctic Antics tiene un valor histórico muy particular: fue el último cortometraje en el que trabajó el legendario animador Ub Iwerks antes de abandonar el estudio de Walt Disney para fundar su propia compañía.A nivel técnico, los analistas modernos destacan la secuencia final donde los pingüinos marchan en fila y desaparecen detrás de un gran iceberg. Este sencillo truco visual fue muy aplaudido porque generaba un efecto novedoso de profundidad de campo y tridimensionalidad en una pantalla estrictamente plana.
A pesar de su encanto rítmico, la crítica contemporánea en plataformas como IMDb o Letterboxd tiende a calificarlo como uno de los trabajos «menos dinámicos o planos» de las Silly Symphonies en el plano argumental. Al igual que otros cortos de 1930, carece de un conflicto o historia central; se limita a mostrar mofetas, morsas, osos polares y pingüinos ejecutando números de vodevil sobre el hielo. Los analistas señalan que la morsa que canta en el corto es exactamente el mismo modelo y diseño reutilizado del cortometraje de Mickey Mouse Wild Waves (1929). Además, el osezno polar protagonista es criticado o señalado con curiosidad por ser básicamente un Mickey Mouse pintado de blanco (albino).
Conclusión de los expertos: Es una obra visualmente simpática y con una excelente banda sonora a cargo de Bert Lewis, pero que funciona más como una curiosidad histórica de la transición de Ub Iwerks que como un clásico imprescindible de la factoría Disney.
Info
Título original Walt Disney’s Silly Symphony: Arctic Antics | Año 1930 | Duración 7 min. | País Estados Unidos | Dirección Ub Iwerks | Guion Ub Iwerks | Música Bert Lewis | Género Animación. Musical. Comedia. Cortometraje (animación).
SINÓPSIS: Varios animales del ártico (osos polares, focas, pingüinos) realizan una serie de números musicales. 10º de los 75 cortos que forman las Silly Symphonies de Disney.
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