Pingüinos peculiares

Sinfonías Tontas 47 (1934)

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Valoraciones

Pingüinos peculiares (Peculiar Penguins, 1934), dirigido por Wilfred Jackson y producido por Walt Disney, es el cortometraje número 47 de las Silly Symphonies. Ambientado en los gélidos paisajes de la Antártida, narra la idílica y accidentada historia de amor entre dos pingüinos, Peter y Polly. Aunque históricamente se sitúa en la zona media de la serie y no suele liderar los ránkings de obras maestras absolutas, la crítica profesional e histórica destaca en él notables virtudes técnicas y ciertos gags inusuales.

Historiadores del cine de animación ensalzan este corto debido al extraordinario talento técnico concentrado en sus apenas nueve minutos de duración. Fue animado por futuras leyendas del estudio como Art Babbitt, Bill Tytla, Dick Huemer y Hamilton Luske. Su herencia es visible en la impecable fluidez corporal con la que lograron capturar los andares torpes de los pingüinos fuera del agua frente a su extrema agilidad marina.

Portales de análisis retrospectivo como Dr. Grob’s Animation Review coinciden en que el indiscutible clímax y punto fuerte del corto es la secuencia en la que Peter intenta rescatar a Polly del ataque de un feroz tiburón (o leopardo marino) bajo el agua. Los críticos alaban los logrados efectos especiales de la época para simular las burbujas, las corrientes de agua y el uso de variadas tonalidades de azul que dotan de una gran profundidad tridimensional al océano.

Para los coleccionistas y expertos de Disney, el corto posee un inmenso valor histórico por el uso de sus efectos de sonido. Las voces chirriantes y los graznidos de los pingüinos fueron interpretados por Clarence Nash, quien ese mismo año de 1934 utilizaría ese idéntico y revolucionario registro vocal para dar vida por primera vez al Pato Donald, convirtiendo este corto en un banco de pruebas sonoro fundamental.

Reseñas contemporáneas en plataformas como Simbasible o IMDb señalan que el guion peca de ser excesivamente simple y rutinario, recurriendo al clásico cliché de la «damisela en apuros» que se resuelve sin grandes sorpresas argumentales. Además, con una duración de nueve minutos —una extensión inusual y más larga de lo habitual para la serie— varios críticos apuntan que la introducción musical musicalizada por el tema «The Penguin Is a Very Funny Creature» de Leigh Harline puede resultar un tanto estirada o empalagosa.

En los análisis modernos de portales como Letterboxd, algunos críticos subrayan con sorpresa ciertos gags humorísticos de la época que no han envejecido bien y que rozan el humor negro o bizarro. Específicamente se cita la escena en la que la pingüina Polly se traga vivo a un pez globo, provocando que su cuerpo se infle de manera desproporcionada y grotesca mientras el pez lucha en su interior, una secuencia que algunos analistas actuales definen como extrañamente perturbadora para el tono tierno del relato.

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